Poesía, Relatos

Café con chocolate en Huize Colette.

Como el vuelo de las palomas. Así han aterrizado sobre aceras y techos de coches los primeros copos de nieve en la ciudad del jazz y la cerveza. Blancos, grandes, redondos, abstractos, caen sobre el techo negro de mi paraguas pequeños pedazos de nubes, empujándome a buscar un refugio donde calentar mis pies empapados. Y que mejor refugio contra el frío blanco de la nieve de las calles, que el negro cálido del café con chocolate humeando entre el olor a libro, donde el ruido de las palabras está atrapado entre páginas apiladas en estantes. Así es “Huize Colette” donde el silencio se entretiene escuchando diálogos de horas, toqueteando teclas en algún pc, reposando entre rasguños de tinta trazados sobre papeles, crujiendo las tablas de cada escalón, bostezando estudios bajo luces de lámparas.
Visto desde allí dentro, el frío parece un espejismo, una mentira sacada de algún cuento de leyenda, mientras el calor te envuelve, seca y reconforta. Sin embargo, a las 7 de la tarde, este pequeño paraíso vacía sus rincones de gente y cierra sus puertas, entonces el espejismo se vuelve realidad y el calor huye también como el vuelo de las palomas, o como los estudiantes que, espantados en bandadas, se van marchando cargados de bombones belgas para madres, antigüedades para padres, llaveros para hermanas y hermanos. Eso es la novedad aquí, en este país donde la vida se vive a gusto de casi todos, donde la respuesta a muchas preguntas es casi siempre la misma: “ya, pero yo vivo bien”.

Se vive bien, más aún en Navidad, donde el mayor de los problemas es saber que regalos comprar mientras los problemas importantes se decoran con bolas de eufemismos, guirnaldas de trivialidad, deseos falsos de esperanzas. Deseo felicidad, deseo prosperidad, deseo paz, deseo todos los deseos deseados y por desear, porque por cada deseo existe una carencia. Y lo cierto es que esta sociedad carece de todo menos de deseos, deseos que se convierten finalmente en caprichos, caprichos que requieren dinero, dinero que crea riqueza, riqueza que crea pobreza, pobreza que crea deseos…

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2 thoughts on “Café con chocolate en Huize Colette.”

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