Insperimentos, Poesía, Relatos

¡Qué mareo con tanto recorte!

Siento la tardanza en actualizar el blog, pero ha llegado el año nuevo cargado de páginas de estudio, entre entregas urgentes y cenas de celebración. Y quieras que no, también hay que descansar los restos de la fiesta vulgarmente conocidos como resaca. Aunque para resaca la que nos ha dejado la Fiesta de Recortes del nuevo gobierno, que por supuesto ha optado por recortar lo (Im)prescindible: Sanidad y Educación. Era lógico y normal porque en España somos todos sanos y cultos, pero también somos ricos, aunque hasta ahora no lo sabíamos, y por ello nos han subido los impuestos y bajado los sueldos. Con este ahorro, gracias a dios, será más fácil seguir regalando dinero a los bancos, pobres juguetes rotos en manos de malnutridos con unos pocos de cientos de miles de millones. Y claro, con este festival del ahorro perdonarme que pueda sentirme algo… mareado:

Oscuridad y rectángulos negros, enmarcados de anaranjada luminosidad, se alternan a ambos lados formando un pasillo de puertas cerradas. Exactamente cuatro puertas. Bajo sus pies descalzos, un río de sangre suave, aterciopelada, la alfombra que cada domingo su madre se empeña en aspirar insistentemente desde las diez de la mañana. Hoy no iba a ser diferente. Su cuerpo se desploma sobre la cama, ciego y sordo de alcohol. La embriaguez sentada, apoya su espalda sobre el timón. Sin nadie que gobierne, la cama da vueltas y marea. ¿Quién sopla la melodía que empuja las velas?, lo empuja en círculos. Tumbado boca abajo siente que se duplica, uno sube, el otro baja. Y cada vez es uno. Cuando es arriba el vértigo batea su estómago, cuando es abajo se precipita por un abismo marrón de ramas y hojas secas. Lo verdaderamente importante es que, suba o baje, es el centro de un sistema en el que todo a su alrededor traza órbitas elípticas, todo gira. ¿Quién sopla las velas que empujan los círculos?, lo empuja la melodía. Es uno que se duplica y baja, y otro que sube boca abajo. Arriba se tumba sobre vértigo de ramas secas y hojas. Abajo un abismo batea su estómago marrón. Lo verdaderamente importante es que las órbitas elípticas, suban o bajen, en el centro de su sistema, trazadas alrededor de sus propios círculos, giran. ¿Quién empuja los soplidos de la melodía?, las velas en círculos lo empujan. Otro que boca abajo sube, se duplica y baja siendo uno. Arriba marrón. Abajo el vértigo seco, tumba su estómago de ramas sobre un abismo de hojas que batean. Lo verdaderamente elíptico de todo su sistema que sube, baja y gira, en el centro de su alrededor, es que traza órbitas. ¿Quién…

Los nudillos de su madre golpean la madera de la puerta.

-Son las cinco de la tarde ¿A qué hora te piensas levantar?- la voz se aleja rumiando pensamientos en voz alta- En esta casa cada uno hace lo que le da la gana, ni hay orden, ni hay nada…

Bajo su cara, de boca abierta, un círculo de humedad babeada empapa la almohada. Su ropa y su cuerpo huelen a noche de fiesta, perfume de mujer, alcohol, hielo y cigarrillos. Extiende la mano para tocar la pared, así se espanta mejor aquel mareo de ramas y hojas secas. Suspira y se incorpora, sentándose en las sábanas marrones que cubren su cama. Suspira. Los párpados tiran hacia abajo de una voluntad que lucha por llegar hasta la persiana y dejar que el sol acapare la habitación. Son las cuatro y media, sus padres siempre se inventan la hora cuando quieren que se levante.


PD: ¡Año 2012! lo de Feliz ya me lo ahorro yo, vaya a ser que también me lo recorten.
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