Poesía

Elogio simple a Pucela.

Entre que estudio y no, cocino y no, escribo y no, tengo tiempo y se me vuela espantado dejo por aquí un escueto elogio a la ciudad que me vio crecer y que tanto adoro y no:

Amo Valladolid cuando amanece rojo y dorado,

y tintinean cucharillas en su café templado.

 

Amo Valladolid cuando no es ni patria ni bandera
suelo de nadie, cobijo de todos, hogar y tierra.

 

Amo Valladolid cuando quiere ser cuna del arte,
Delibes hereje, Chacel libre Rosa y estandarte.

 

Odio Valladolid cuando añora ser hoguera y cárcel,
inquisición bruta, censura y culpa, libertad que arde.

 

Odio Valladolid cuando es cereal sin arboleda,
y que en su aislada belleza ni una sombra me proteja.

 

Odio Valladolid cuando pronto anochece aneblado,
cuadro difuso de sombras grises sobre el frío blanco.

 

Amo y odio, odio y amo a este Valladolid hermano,
a su gente, a su verano ardiente y a su invierno pálido.
Odio y amo, amo y odio su rostro duro adentro cálido,
y a su mundo urbano vistiendo aromas verdes de campo.

Anuncios

1 thought on “Elogio simple a Pucela.”

  1. … aromas de pino y sonidos de olas que los majestuosos álamos aprendieron a pronunciar. Tardes de bodega que guardan profundos sabores del campo, regados con el rojo sangrial de la vida, en quietud silenciosa y gélida templanza, que ahuyenta la desesperación la soledad y la muerte, y nos cubre con su manto de honor y valentía. … … … …

Tu reflexión es siempre bienvenida.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s