Escritura, Insperimentos, Poesía, Relatos

La Historia se repite.

Azules miran sentados,

dos ojos copos de nieve,

que acunan de forma leve

este vaivén de ambos lados.

Por estos bosques nevados

del norte oscuro de Europa,

marchan sin apenas ropa

y al trabajo en un camión,

españolas al carbón

para ganarse la sopa.

-Hola, ¿es tu primera vez? No te agobies, al final te acostumbras al traqueteo del camión, yo ya le he cogido cariño, es nuestro ratito de paz y descanso, ¿a que es nuestro ratito de paz y descanso? Pues que suerte que te hayan asignado en el primer turno, puede que no te guste el olor a gasolina pero es mucho mejor que el olor a sudor que hay por la tarde ¿Verdad Cristina? Cristina se pasa el día dando arcadas cuando viene en el grupo de la tarde, ¿a que sí Cristina, a que das muchas arcadas?

-Claudia cállate.

-Cristina da muchas arcadas. Ah sí, me llamo Claudia. No hablas mucho, ¿verdad que no hablas mucho? A lo mejor estoy siendo un poco pesada, ¿estoy siendo pesada? Yo creo que se agradece cuando alguien es amable ¿verdad que sí? ¿Tomás a que se agradece cuando alguien es amable?

-Sí, Claudia sí…

-¿Has visto? Se agradece, porque se marchan más fácilmente los bichitos del estómago. ¿Tienes bichitos en el estómago? A mí me salen hormiguitas rojas. ¿A ti te salen hormiguitas rojas?

-Claudia deja ya en paz a la gente nueva.

-Sólo quería darle la bienvenida. ¿A que te estoy dando la bienvenida?

-Claudia…

-Vale Cristina, ya lo sé, no hables Claudia, Claudia se calla, pero no entiendo por qué no me habla.

-Bueno sus razones tendrá.

-Pero le podía haber contestado un “hola” por lo menos. Al fin y al cabo, no tenemos más remedio que trabajar juntos y es más fácil cuando la gente se comunica.

-¿Has escuchado Cristina? Es mejor cuando la gente se comunica. ¿A que yo sólo me estaba comunicando Tomás?

-Sí, Claudia sí…

-¿Lo ves Cristina, lo ves?

-Creo que prefiero las arcadas a estar escuchándote Claudia.

-¿Por qué dices eso Cristina? ¿Manuel por qué ha dicho eso Cristina?

-No te preocupes Claudia, lo dice porque está cansada de este trabajo, todos te apreciamos.

-¿Cristina me aprecias? Dime que me aprecias.

-Sí, Claudia te aprecio. Sobre todo cuando callas porque estás como ausente.

-Jobar Cristina…

-Claudia por favor estoy cansada.

-Ya está Claudia…

-Que sí, ya lo sé, Claudia se calla la boca.

-Oye, me suena tu cara, ¿de dónde vienes?

-¡Venga ya Manuel! Siempre te suenan las caras nuevas ¿eh?

-Lo digo en serio, su cara me suena. ¿Vienes de Málaga?

-¡Venga ya! A mí también me lo preguntaste cuando llegué ¿eh? y no nos conocíamos de nada.

-Pero esta vez me suena de verdad.

-Que no cuela Manuel, que no cuela. No le tengas mucho en cuenta al barbas este ¿eh? Me llamo Paco.

-Paco, no hace falta que te pongas celoso porque hable con la gente nueva. Perdónale, es un celoso entrometido y en seguida se altera cuando me ve hablando con cualquiera. Por cierto, soy Manuel.

-Ya sabe que eres Manuel, lo ha oído de sobra.

-¡Virgen santa! ¿No os vais a callar los del fondo?

-La que faltaba en la fiesta. Sonia angelito, ¿por qué no te duermes otro poco?

-Tú siempre tan amable Cristina.

-Lo soy con quien se lo merece.

-¡Oh, claro! Santa Cristina la misericordiosa.

-Al menos yo no voy apuñalando a la gente por la espalda.

-Al menos yo no me pongo a cuclillas por un paquete de tabaco.

-Hija puta.

-¡Bueno! Si vais a insultaros mejor estáis en silencio.

-Manuel tiene razón, dejaros ya de tonterías, hay gente nueva. Perdónanos, es tu primer día, seguro que aún estás ubicándote y esto no te ayuda mucho.

-Sí, date tiempo y si necesitas algo ya sabes dónde encontrarnos.

-Sí, si necesitas algo ya sabes dónde encontrarnos, ¿a que ya sabes dónde encontrarnos?

-Claudia no atosigues anda, cierra tus ojitos azules y duerme un poco, que no falta mucho para llegar.

-¿Todavía falta?

-Sí Claudia todavía falta un poco.

-¿Y entonces por qué paramos?

-¿Ya paramos?

-Pasará algo, ¿Sonia ves que pasa desde ahí?

-Viene el conductor. Virgencita mía que no sea nada.

-Also Leute, mit der LKW kom’ ich hier nicht durch, sie werden von hinaus zu Fuss weiter müssen.

-¡Otra vez! Llevamos ya dos días seguidos.

-No jodas, ¡con el frío que hace en este puto país!

-Si está nevando y todo.

-No te preocupes, al principio yo tampoco me enteraba de lo que nos decían. Ha dicho que el camión no puede seguir adelante, así que iremos a pie el resto del camino. Te ha tocado un día duro para empezar, yo que tú me abrigaría bien.

-Claudia cógete mi manta.

-¿Cristina, nos vamos de excursión?

-No Claudia, lo que pasa es que ya nos están puteando.

-¿Por qué nos iban a putear Cristina?

-Por que para ellos, los que venimos del Sur somos unos vagos irresponsables que ahora tenemos que guardar condena por nuestros excesos.

-Pero yo trabajo mucho, ¿a qué sí Tomás, a que yo trabajo mucho?

-Sí Claudia, trabajas mucho y por eso nos vamos de excursión por la nieve.

-¿Lo ves Cristina? es una excursión.

-Estupendo Claudia pues vete a explorar por aquellos árboles a ver si te come algún lobo.

-¿Aquí hay lobos? ¡Que bien! Voy a buscar uno.

-Anda que tú también ¿eh? Cristina.

-Paco déjame ¿quieres? Es una broma sin importancia.

-Bueno-bueno, me voy con Manuel que hoy se levantó con fiebre.

-Vaya día nos espera. ¿Tú vienes con nosotras a la mina? perdona que no me presentara antes, me llamo Cristina como ya sabrás. Que faena que te toque andar en tu primer día. Bueno sólo quería darte la bienvenida y decirte que siento mi comportamiento en el camión. No me gustaría que pienses que soy siempre así, sobre todo con Claudia. Verás que nos llevamos bien en realidad, a veces le hago bromas pero en el fondo la quiero mucho. Lo que pasa es que pierdo un poco el juicio con ella, no sé… Creo que su actitud infantil me recuerda demasiado a la ingenuidad con la que yo vivía antes de la crisis. Mírala, ¿ves? Ahí está en su nube, de excursión por la nieve. Nada parece importarle, ni el frío, ni la dureza del trabajo, ni la tos de Manuel que casi me suena a sangre desde aquí. Sé que es su forma de defenderse, de soportar esta mierda injusta. Yo en cambio tengo que decirme cada día lo desgraciada que soy para poder ver la realidad en la que vivo, es mi condena por no haber hecho nada, por haber sido cómplice de la tragedia soy ahora testigo de esta miseria.

-No sé por qué te he contado esto. ¿A qué te dedicabas antes de la crisis? Yo era jueza, lo fui hasta la “reforma” del sistema judicial cuando, como en todos los demás ámbitos, los jueces empezamos también a sobrar. No me lo esperaba, la verdad. Ya te digo que yo era una ingenua más viviendo su mundo. Doce años de jueza, doce años lejos de la sociedad, juzgando vidas procedentes de una realidad literalmente ajena a la mía. Si estás aquí imagino que también te echarían de tu casa, ¿me equivoco? Si te soy sincera no me importó que el banco me desahuciara, ni siquiera sentí pena cuando se llevaron todos mis bienes, lo que de verdad hirió mi alma fue el peso de todos los desahucios que aplicando correctamente la ley ordené injustamente ejecutar. La ignorancia me convirtió en verdugo de la represión. Mi ceguera en el pasado me ha traído a este presente indigno, que sin duda es justamente lo que merezco. Aunque no soy una excepción, no sé cuál es tu caso, aquí la mayoría son más bien víctimas que verdugos. A decir verdad, todos tenemos un poco de ambos pues entre todos pudimos haberlo evitado.

-¡Uf! Por ahí viene Sonia, ten cuidado con lo que le cuentas, es una chismosa y le encanta el cotilleo. En fin, marcho con Paco, creo que necesita un poco de ayuda con Manuel, aún queda un buen trecho hasta llegar a la mina. Pero no te desanimes que en la mina al menos se está caliente. ¡Claudia! ¿Qué es lo que más te gusta de trabajar en la mina?

-Abrazar las piedras, ¡están tan calentitas! A qué sí Tomás, ¿a que las piedras de la mina están calientes?

-Madre del amor hermoso, ¡qué frío hace! ¿Entonces es a ti a quien estaban atosigando en el camión? Soy Sonia, encantada de conocerte. ¿Cómo llevas la caminata? Porque menudo día te ha tocado para empezar. Bueno tú no te agobies, siempre es duro empezar de cero. Si no que me lo digan a mí que me he pasado toda la vida teniendo que volver a empezar una y otra vez. Y la de cosas que me he dejado en el camino, ¡ay virgencita mía!

-Yo es que soy muy sufrida. Te he visto hablando con la jueza, menuda es. ¿Te ha contado que se separó del marido cuando les quitaron la casa? No sé cómo sería de casada pero desde luego ahora que está soltera… He oído que antes de venir aquí se hizo puta, ¿te das cuenta? Y entre tú y yo, creo que no se ha retirado del todo. Mírala ahí está con Manuel, pero no te preocupes no tiene ninguna opción con él, ya te habrás dado cuenta de que Manuel y Paco son… ya sabes homo… gays de esos. ¿Te das cuenta? Menudo panorama tengo. El único más normalito es Tomás. ¿Cuántos años le echas? Te advierto que aparenta ser más viejo de lo que es, y era catedrático en la universidad. ¡Qué bajo hemos caído! Un catedrático en las minas del Norte, ¡qué hemos hecho, señor mío, para merecer esto! Si acabaremos todos como Claudia, ya verás, la pobre que penita da, ¿te das cuenta? A su edad y parece una niña. No sé si ya te lo han dicho pero Claudia era una joven brillante, fíjate que estaba terminando un doctorado en historia. Sí, sí, tal como te lo cuento. Lo que pasa que sus padres eran pobres, como somos todos ahora, y cuando privatizaron la educación no pudo seguir con su tesis… la pobre tan joven, que penita da…

Porta Odín a hombros dos cuervos,

Huginn crascita su pensar

mientras Munnin a la par

cuenta memorias de siervos.

Sigilosas como ciervos

entre arbóreas cornamentas,

sus dos miradas atentas

cual puñales afilados,

palpan desde ambos costados

seis corazones a tientas.

-¿Vienes huyendo de Sonia? Te habrá puesto al día de todos nosotros ¿verdad?

-Yo estoy observando a esos dos cuervos, esos de allí, ¿los ves? Nos siguen desde hace rato, quizá vienen por si Manuel no llega a la mina. A mi me recuerdan a los dos cuervos de Odín, que volaban por todo el mundo recogiendo información sobre cuanto acontecía. Odín los llamó Huginn y Munnin. ¿Sabes lo que simbolizan cada uno? Huggin es el pensamiento y Munnin la memoria. Dicen que Odín tenía miedo de que Huggin se marchara para siempre, pero aún más temía que fuera Munnin el que no regresara. Sin embargo, estas no son las tierras de Odín, aquí se cuentan otras leyendas de cuervos. ¿Oíste hablar de Barbarroja?

-Pues Barbarroja…

-Yo sí, Tomás yo sé quién es Barbarroja. ¿A que Barbarroja era un pirata Tomás? ¿A que era un pirata?

-Bueno sí, también hay un pirata Barbarroja, pero no me refiero al pirata.

-Entonces hablas del Duque de Suabia Tomás, ¿a que hablas del Duque Suabia?

-Sí, Claudia acertaste. Federico I, Duque de Suabia y emperador del Sacro Imperio Romano, que también se conoce como el primer Reich.

-¡Bien, voy a contárselo a Cristina!

-Ya está, allá se va corriendo. Huginn la abandonó espantado cuando llegó aquí, y aunque así la veas alegre, la verdad es que Claudia ha pagado un precio demasiado alto. Su madre se suicidó tras ser desahuciada. Poco después su padre cayó enfermo y como tantos otros tras la privatización de la sanidad, murió rogando frente a la puerta de un hospital… Mejor no hablemos de esas penurias que todos hemos vivido. ¿Qué te estaba diciendo? A sí, Barbarroja. Pues cuentan de este hombre, pese a que murió ahogado en un río mientras se dirigía a Jerusalén en “santa” cruzada para expulsar a Saladino, que duerme en algún lugar cercano, oculto bajo este suelo que ahora tú y yo pisamos. Dicen que duerme esperando que los cuervos dejen de volar, pues hizo la promesa de regresar entonces para devolver nuevamente a su imperio el esplendor del que gozó en su momento. Según parece, de vez en cuando envía un siervo a la superficie para ver si los cuervos continúan volando, y déjame que te diga que en algunos sitios de Europa, como allá en nuestra saqueada península, Huggin y Munnin hace mucho que dejaron de volar. Y si antes el esplendor se conseguía ganando batallas con la espada, ahora en nuestro tiempo parecen ganarse con dinero; y si antes un país se doblegaba a través de la fuerza, ahora parece conseguirse a través de la deuda. Yo no digo nada, pero muchas veces me pregunto que con todo esto ¿quién gana? Desde luego nosotros perdimos y, ya sea su nombre Federico o Ángela, aquí hemos venido doblegados por las armas de su economía.

-Tomás-Tomás.

-Dime Paco.

-Creo que deberías ir a entretener un poco a Claudia mientras Cristina está con Manuel ¿eh? ¿Cómo lo ves?

-¿Está muy pesada?

-No tanto, no tanto. Pero tú sabes que Cristina no tiene un buen día y se está poniendo muy nerviosa.

-De acuerdo, voy para allá. En fin, ya seguiremos hablando, ha sido un placer.

-Cristina y Claudia, Claudia y Cristina, anda que vaya dos ¿eh? Las irás conociendo poco a poco. Verás que en el fondo se quieren. Claudia admira a Cristina como si fuera su hermana mayor. Y qué quieres que te diga, pero estoy seguro de que de alguna manera Cristina envidia a Claudia. Sí-sí-sí, no lo digo por decir. Suena raro pero así lo creo vaya. Que a lo mejor son cosas mías ¿eh? Pero ahí lo dejo. ¿Y tú qué tal vas? Hace frío ¿eh? Yo ya estoy acostumbrado a este clima, pero Manuel… Estoy preocupado la verdad, espero que este catarro no llegue a pulmonía. El es médico, pero un médico de receta sin nada que recetar. Lo conocí al llegar y nos entendimos bien a la primera. Ahora no me imagino mi vida sin él. ¿A ti nadie te acompaña?

-Mira-mira, por eso le dije a Tomás que fuera con Claudia, menuda bronca le está echando Cristina ¿eh? Me hace mucha gracia cuando discuten. No se puede discutir con Claudia, a veces se pone un poco pesada, pero es un angelito. Ya te habrán contado cosas de ella ¿eh? Aunque imagino que aún no sabes como acabó siendo así. Es un tema espinoso, difícil de contar, imposible de asumir para ella. Tú ya sabes que ser mujer y joven en un ambiente hostil y patriarcal es peligroso, no sé si me explico bien. No voy a entrar en detalles ¿eh? Te lo digo para que entiendas un poco mejor su situación. Oye sé que acabas de llegar y eso… aún así voy a pedirte que nos eches una mano con Manuel ¿Te importa? Nos estamos turnando para ayudarle a caminar y así llegar antes a la mina. Si no quieres lo entenderé ¿eh? ¿Crees que podrías ir a sustituir a Cristina?

Hielo de vapor en boca,

manta de viento y temblor

resquebrajando en ardor

quemadas pieles de roca.

Ya toda palabra es poca,

todo aviso quedó cierto,

y el futuro descubierto

es un ciclo repetido,

de pensar que por olvido

lo pasado yace muerto.

-Gracias por venir a echarme una mano. Manuel apóyate también sobre su hombro.

-Gracias… no sé tu nombre aún.. pero me sigue sonando tu cara. Aunque… no sé si tendremos tiempo de conocernos… un poco.

-Venga Manuel que no queda ya nada hasta la mina.

-Cristina… esta tos me parte el pecho. Siento… los pulmones encharcados… y… la… la… la fiebre me arde en la frente…

-No hables, guarda fuerzas que ahora llegamos Manuel.

-Cris… no… n…. no-n… no puedo más.

-Cristina no he visto lobos, ¿hay lobos de verdad?

-Claudia ahora no.

-Pero tu dijiste que había.

-¡Manuel! Levanta Manuel. Claudia lárgate.

-¿Qué le pasa a Manuel?

-Vamos tú, ayúdame a levantarle joder, no dejes que se caiga. ¿Dónde está Paco? ¡Paco!

-¿Manuel qué te pasa?

-¡Claudia que te vayas! Y tú sujétalo que acabas de llegar y no tienes ya fuerzas, sujétalo joder. Paco agárrale tú mejor y que se quite.

-No seas tan brusca con la gente nueva Cristina.

-Que haga algo útil, que se largue con Claudia a tomar por culo.

-Vale Crisitina. Sonia corre, agarra a Manuel de las piernas, ahora mismo voy a ayudarte. Por favor quédate con Claudia mientras nosotros llevamos corriendo a Manuel. Ella te llevará hasta la mina. Claudia tu serás su guía hasta la mina ¿de acuerdo?

-Pero Tomás, yo quiero ayudar a Manuel.

-Luego lo ayudas en la mina.

-¡Vamos Tomás!

-¡Voy! Nos vemos en la mina ¿vale Claudia?

-Sí Tomás, en la mina, nos vemos en la mina Tomás.

Mina que mina mi vida,

poco a poco, pico a pico,

pica el pobre, paga el rico,

un camino sin salida.

Cálida roca canina,

boca negra, rojö horno,

aquí talla su contorno,

luz de sombras y lucero,

la esperanza del minero

por prolongar su retorno.

-Me gusta Tomás, ¿a ti te gusta Tomás? Y también me gusta Cristina, ¿a ti te gusta Cristina? A mi me recuerdan a mis abuelos, abuelo Tomás y abuela Cristina. ¿Tú tienes abuelos? Los míos se fueron a Bélgica, a trabajar en las minas, como nosotros ahora. Aquí creen que me he vuelto loca, ¿a que creen que me he vuelto loca? Pero yo no estoy loca, yo sólo quiero decirte que no hay futuro sin presente, ¿a que no hay futuro sin presente? ni conocemos presente sin pasado, ¿conoces presente sin pasado? Yo conozco mi presente y también conozco mi pasado, ¿a que mi pasado es tu presente y mi presente es tu futuro? Porque tú no eres de aquí, tú eres sólo un testigo mudo que durante unos instantes se ha colado en este posible mañana que depende de tu hoy, ¿a que este mañana depende de tu hoy? Ese hoy en el que vives adormecido, esperando un milagro que no ocurrirá, mientras tus representantes te gobiernan, ¿a que tus representantes te gobiernan? Y transforman tus derechos en sus privilegios, ¿a que transforman tus derechos en sus privilegios? Y espantan con miedo los fantasmas de tu libertad muerta ¿a que tu libertad está muerta? Y se rifan los restos de tus servicios sociales, ¿a que han saqueado tus servicios sociales? Creaste el estado para vivir mejor y ahora sacrificas tu vida para que el estado permanezca ¿a que estás sacrificando tu vida para que el estado permanezca? ¿Por qué no sacrificas el estado para que permanezca tu vida y la vida de los demás? Porque tu vida no es nada sin los demás, ¿qué es tu vida sin los demás? Cuando haces algo por la vida de los demás haces algo por tu propia vida y es por eso que sientes hormiguitas verdes de alegría, ¿sientes hormiguitas verdes de alegría? Podrías hacer algo con los demás por los demás para no llegar a hoy, ¿por qué no haces algo por los demás con los demás para no llegar a hoy?

-Al final no estoy tan loca, ¿a que no estoy tan loca? Lo que me pasa es que no soporto ver como por olvidar y por no hacer, tarde o temprano la historia, nuestra historia, se repite, ¿a que nuestra historia se repite?

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