Escritura, Prosa Poética, Reflexiones

HORIZONTE

©ZAKARIA WAKRIM
©ZAKARIA WAKRIM

Dedicado a la linda Verdad que me acompaña.

     Allí donde el cielo y la tierra consuman su alianza creadora, en los confines que la vista alcanza para envidia de los pies, se encuentra la veleta de los sueños, trono de los ideales hacia el que aspiran nuestras esperanzas. Caminamos como girasoles entre la cuna y la tumba del sol, agachando la cabeza para no ver el miedo reflejado en el desierto de la noche; mas en cada tiempo existen flores abiertas a escuchar el susurro del viento, mensajero de los cambios. Y más allá de la mente, es la fuerza del corazón la que nutre de coraje la mano capaz de virar este navío poniendo rumbo a un nuevo Norte: otro pretendiente a ser el dorado prometido jamás antes encontrado.

Así arribamos a una nueva tierra donde construir juntos la Babel que una vez más disgregará el humo de nuestras ilusiones. Volverán los pañuelos a nadar entre lágrimas y, tras re-alzar la vista, allí estará él, sin ofrecer tan siquiera el más mínimo esfuerzo por acercarse; allá, tumbado en su incesante lejanía; y vayas donde vayas, y aun oculto tras edificios, árboles o montañas, escucharás claro el ladrido de su intensa compañía.

    Llegado el momento, es inevitable aceptar que nos perdimos en el intento de encontrarnos buscando tan afuera. Es preciso detenerse, cerrar los ojos y respirar con atención fija en la oscura morada de dentro. Es aquí donde el silencio revela su forma de llave permitiéndonos el retorno a casa, hogar de la conciencia.

     Después, apenas se necesita descanso, pronto se recobran las fuerzas y se puede continuar el viaje. Pero en esta ocasión caminarás vacía, tranquila, sin prisa, sabiendo que quien no se ha encontrado de todo horizonte es prisionera; sin embargo, quien ha saboreado las aguas de su propia eternidad conoce que la manzana que toda serpiente anhela es el único límite útil para rebasar fronteras.

Fotografía: ©ZAKARIA WAKRIM

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