¿Qué aporta la psicología?

Introducción

Si en la primera parte hemos explorado tu ansiedad, ahora vamos a expandir y analizar ese conocimiento hablando de la ansiedad. Vamos a diseccionar parte de su naturaleza y a ampliar su significado para comprender lo que la ansiedad comunica sobre nuestro propio Yo.

Directos al grano:

La ansiedad es miedo a un futuro imaginado:

La ansiedad surge gracias a la capacidad de anticipar. Impulsada por el miedo, la mente imagina el porvenir, creando un escenario futuro en el que nuestro Yo se introduce y actúa como si fuera a ocurrir.

La ansiedad es un teatro escrito por la vulnerabilidad y dirigido por el miedo.

La ansiedad surge cuando el Yo se siente vulnerable:

Esta es una clave vital. Cada persona define su propia circunstancia, es decir, escoge (consciente o no) lo que en ese momento es importante y lo deforma según como se siente.

Cuando el Yo se siente vulnerable e inseguro, organiza su mundo a través del miedo, así solo puede pensar que su circunstancia será superior, difícil o dolorosa.

¿Cuándo aprendiste que someterte era lo adecuado?

La ansiedad es la voz de alarma:

Mientras el Yo se sienta vulnerable o incapaz, la ansiedad le acompaña. La ansiedad no es el problema, es la alarma que señala que el Yo se siente inferior o sobrepasado por su Circunstancia.

No se puede apagar la alarma sin atender el incendio.

¿Qué parte se siente vulnerable? ¿Qué necesita para recobrar su seguridad?

La ansiedad empuja a huir, atacar y controlar:

La ansiedad es la energía que alimenta el sistema de defensa; su objetivo es proteger al Yo vulnerable, es decir, escapar o evitar el peligro. Para lograrlo utiliza varias estrategias:

  • Controlar: Vigilar y controlar la situación para saber cuando el peligro puede aparecer.
  • Atacar: Eliminar todo aquello que ponga en riesgo el control y eleve la incertidumbre.
  • Evitar: Huir, bien alejándose de la situación, bien evadiéndose o distrayéndose para no afrontar.

Cuando el Yo siente peligro no puede crear, solo controlar, destruir o ignorar.

Por ahora es suficiente información. En otros artículos hablaremos de otros aspectos de la ansiedad y de como se relaciona con la culpa, la alimentación o el afecto; y también con aspectos socioeconómicos y culturales ligados al género y a las jerarquías de poder. Pero eso será más adelante.

Revisa ahora lo que escribiste sobre tu ansiedad a la luz de esta nueva información. Quizá puedas identificar y nombrar tu parte vulnerable y el miedo que tiene. También podrás observar mejor cómo el miedo toma las riendas de la imaginación y cómo a partir de ahí saltan las alarmas y comienza la vigilancia, el control o la evasión.

Pero sobre todo, quizá puedas preguntar a tu parte vulnerable qué puedes hacer para que se sienta más segura.

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