El árbol de la Vida

cartel-el-arbol-de-la-vida-3Este es un curso para re-conocernos, un curso para abrir con sinceridad el corazón y la mente ante nuestros ojos y des-cubrir los esquemas que utilizamos para interpretar y obrar en el mundo. Durante el curso beberemos de la hermosa sabiduría que nos brindan las emociones, degustaremos la generosidad de la escucha, descansaremos en la quietud del silencio buscando siempre trasladar todo este conocimiento a nuestro día a día, a nuestra vida mundana que necesitamos atender. Este es un curso para responsabilizarnos de nuestra vida, despertar nuestra creatividad y ponerla a nuestro servicio de forma constructiva.

Aprenderemos a utilizar herramientas como la escritura terapéutica, la respiración y la meditación; tendremos espacios en los que reflexionar en común para aclarar la mente, espacios en los que sentir y compartir para abrir el corazón, y espacios en los que movernos y relajarnos para soltar el cuerpo. Siempre en un ambiente cálido, de aceptación y libertad, en el cada cual avanza y se descubre a su propio ritmo.

¿Por qué el árbol de la vida?

  • Es centro y eje: el árbol ha sido símbolo del centro del mundo, los árboles eran lugares de reunión donde se tomaban decisiones y hacían rituales. El árbol era un lugar donde buscar y encontrar sabiduría, alimento y medicina. De la misma manera, este curso es un espacio de reunión, de encuentro, no sólo de grupo, de encuentro con uno mismo, un lugar y un tiempo en el que recuperar nuestro centro, nutrirnos y cuidarnos.

  • Es unión entre tierra y cielo: El árbol crece hacia abajo, hacia el interior, para luego crecer hacia arriba, hacia el exterior, se arraiga en la tierra para alzarse hacia el cielo, se asienta en lo mundano y pequeño para crecer hacia la infinidad del cielo. Es un puente que camina entre los polos duales de la existencia. El árbol representa la escalera ascendente, el crecimiento y desarrollo del ser, la conexión entre una vida material y una vida espiritual. Como el árbol este curso es un puente entre nuestra mente y nuestro corazón, entre nuestro exterior y nuestro interior, entre lo consciente y lo inconsciente que hay en nosotros.

  • Es refugio y cobijo: el árbol siempre ha sido un lugar de cobijo para los animales. Aves, reptiles y mamíferos hacen su hogar en él. Su sombra alivia el calor estival y un buen tronco protege del viento frío. La sequedad de sus ramas son alimento para el fuego, para el hogar. Este curso es un refugio semanal al que acudimos para tomar una pausa del ritmo rápido, del estrés, las prisas y las preocupaciones del día a día; un lugar en el que aprender a relajarse y respirar con tranquilidad.

  • Es creatividad y belleza: el origen de todo gran árbol es una diminuta semilla, en ella reside todo el potencial creativo de la vida, la explosiva hermosura de la primavera, el dulce manjar de los frutos. El árbol es color, aroma, textura, sabor y sonido, una fuente para saciar nuestros sentidos. En este curso estimularemos los sentidos para despertar la creatividad que todos tenemos, la capacidad de hacer por nosotros mismos aquello que necesitamos.

  • Es desarrollo y crecimiento: El árbol es la expresión más impresionante de la potencia vital: nace de una diminuta semilla, delicado germen que a tientas se arriesga al peligro de la intemperie, hunde sus raíces conectándose a las entrañas del suelo y con su fuerza mundana impulsa su tallo hacia la infinitud celeste, queriendo conquistar con sus ramas el paraíso donde vuelan las nubes, haciendo de aquella pequeña semilla un ser de dimensiones colosales. En este curso buscamos afianzar nuestras raíces, construir una base más sólida sobre la que apoyarnos e impulsarnos para crecer abiertos a la experiencia de la vida.

  • Es equilibrio: tiene el árbol suficiente rigidez como para erguir su verticalidad sobre la tierra y, a su vez, la suficiente flexibilidad como para no partirse ante la fuerza de los vientos. Arraigado a la tierra con firmeza el árbol ondea suavemente en las corrientes del cielo. Por más que el árbol se mueve, permanece siempre afincado en su centro. En este curso trataremos de encontrar nuestro equilibrio, evitando ir a los extremos, buscaremos reconciliar los distintos polos para vislumbrar el camino del medio.

  • Es generosidad: el árbol no sólo se nutre de la tierra, también la alimenta, la protege, la oxigena y la mantiene húmeda, hace de ella un lugar idóneo para que la vida emane y se expanda. Allá donde hay árboles existe riqueza y abundancia. Es sobre todo en el fruto que nos dona donde observamos con claridad la cualidad generosa de este ser que nos ha alimentado durante incontables generaciones. Este curso se basa en la generosidad, en el continuo dar, cuando en el grupo todos dan todos acaban recibiendo, es de este flujo entre saber dar y saber recibir desde el que emana toda la riqueza.

  • Es esperanza: incandescente verdor en el frío del invierno, promesa de la primavera, de la re-novación y la re-generación; superviviente solemne en la crudeza de la montaña y en el abrasador desierto; señal de agua, señal de vida. El árbol crece, crece, crece, y antes de morir habrá esparcido por el mundo millones de semillas, sin la certeza de si algún día germinarán o no, de si el mundo seguirá siendo mundo o habrá dejado de serlo.

El árbol será pues la metáfora que inspirará nuestros pasos a lo largo de este viaje hacia nuestro interior, hacia las raíces que sustentan nuestra vida y que nos hacen seguir creciendo, floreciendo y fructificando.

Información general sobre el curso:

  • Precio del curso completo: 250€ (50€/mes)
  • Imparte: David Álvarez Carretero (si tienes más dudas llámame al 645 75 85 86 o envíame un email a hola@insperimentando.com y con mucho gusto te atenderé).

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