La gran verdad (que nadie se atreve a decir)

     Llega un momento, imagino que en la vida de toda persona, que alcanza una de esas conclusiones tan hermosas que rozan la verdad casi absoluta, y no puede hacer más que admirar dicha verdad y repetirla una y otra vez en voz alta, y cada vez cobra más sentido, y más profundo y claro es su mensaje y más amplio su significado. Pues bien, creo haber llegado a uno de esos momentos de lucidezSigue leyendo “La gran verdad (que nadie se atreve a decir)”

Doloroso relincho

     En el indigno espectáculo del toreo, no sólo el toro es víctima de “el Hombre” (singular y mayúsculo), sino también el caballo (símbolo de la dominación, espíritu salvaje domado y montado) obligado a portar sobre su cuerpo al lancero cómplice del matador, portador de dolor y sufrimiento, sentenciado a veces a morir por la viril diversión de ver la sangre corriendo:

¡Te estoy matando!

A sangre viva y tripa fuera,

corneando el miedo

sin ir mi furia en contra tuya,

mas yendo contra

aquél que monta armado arriba.

¡Relincha fuerte!

Amigo herido en muerteherida,

que estoy muriendo.

PÁJARO-en jaula

Tengo por jaula un vendaval de pena,

prisión de metal y hielo.

Canto al tiempo que calmo mi condena

desplumado de anhelo,

temiendo morir sin conocer cielo.

 

Soy pájaro joven de vuelo ajado,

jinete hijo del viento,

fugaz saeta de vestido alado,

libertario sediento,

músico de profundo sentimiento.

 

Pío y bebo polvo de agua estancada,

sin fuente ni jardín,

sin río, ni árbol, ni nubes, ni nada.

Pío y como serrín,

mientras pío espero, piando mi fin.

 

Desconozco el fríö azul de invierno,

gris noche, algodón blanco.

Lloro en primavera verano tierno,

pasa el otoño manco,

cambia el mundo afuera, mientras me estanco.

 

Halógena luna sin compañía,

eléctrica y colgante,

caprichosa diosa ¿qué es noche y día?

si encendida y brillante

haces de mis sueños vigilia errante.

 

Prisionero con dueño, señor y amo,

objeto y pertenencia,

baratija de mercado, derramo

abatido mi esencia,

títere sometido a tu regencia.

 

Humano sin conciencia, cazador

sordo, verdugo ciego,

desnaturalizado dictador,

alimenta tü ego

tanto sufrimiento que por ti ruego:

 

Acepta ser naturaleza,

que su esplendor más pleno

pausado espera sin rencor

tu vuelta.